jueves, 16 de noviembre de 2006

Delirio

El siguiente es un poema que me gusta mucho que me lo aprendi, cuando estaba en la secundaria, nadie me pidio que lo aprendiera, pero me gusta mucho.


DELIRIO
(de Felipe Guerra Castro)
En un charco de sangre, alli estabas tendida
para siempre callada, para siempre dormida,
con los ojos abiertos, muy abiertos... abiertos
y mirandome siempre como miran los muertos,
sin amor y sin odio, sin placer ni amargura,
con sutil ironia y a la vez con ternura.
El puñal en mi diestra todavia humeaba,
pero ya a mis oidos el furor no gritaba,
y crecia el espanto, y la angustia crecia,
y humeaba en mi diestra el puñal todavia
con el vaho candente de tu sangre ardorosa,
de tu sangre de virgen, de tu sangre de diosa.
¿Como fue?... ¿Quien lo sabe, si lo ignoro yo mismo?
¿Fue ascencion a la cumbre? ¿Fue descenso al abismo?
Solo se que en tus ojos vi otros ojos impresos,
que senti entre tus labios el calor de otros besos,
y entre sombres y dudas mi razon agitada,
quise hallar, a tu sangre otra sangre mezclada,
y al vengar mis agravios y entregarte a la muerte,
hasta el ultimo instante, hasta el ultimo, verte,
y ver cual se borraban en tus yertos despojos,
la impresion de esos labios, la impresion de esos ojos;
Y en tus labios ya muertos y en tus labios ya frios,
Para siempre dejarte la impresion de los mios.
Era ya media noche y en la obscura alameda
murmuraban las hojas con voz debil y queda,
mientras dulce y tranquila, tras finisimo velo
de neblina, la luna se elevaba en el cielo.
¡Cuan hermosa es la vida!¡Cuan hermosa! dijiste.
Si la vida es hermosa -conteste- pero es triste
que se acabe tan pronto... Y seguimos andando,
tu pensando eb ka vida, yo en la muerte pensando.
Si, la muerte, la muerte -murmure; y asustada,
te paraste y me viste con medrosa mirada,
y en tus ojos tan grandes, y en tus ojos tan bellos,
vi brillar mas que nunca la mirada de aquellos,
y en mi fiebre inextinta de pasion y locura,
recorriome la suave sensacion de frescura,
del que asciende a la cumbre o desciende al abismo...
y despues... ¿quien sabe, si lo ignoro yo mismo?
En un charco de sangre, alli estabas tendida,
para siempre callada, para siempre dormida,
con tus ojos abiertos, muy... abiertos,
y mirandome siempre como miran los muertos,
sin amor y sin odio, sin placer ni amargura,
con sutil ironia y a la vez con ternura.
Todavia en mi diestra el puñal humeaba,
y crecia el espanto, y la angustia crecia,
y humeaba en mi diestra el puñal todavia...
con el vaho candente de tu sangre de diosa.
Mas, ¡oh dicha que en medio de mi crimen surgiera!
Al dejar en tus labios la caricia postrera,
vu que al fin se borraba de tus yertos despojos,
la impresion de tus labios, la impresion de tus ojos,
y en tus labios ya muertos y en tus labios ya frios
para siempre quedaban la impresion de los mios.
Lo mas posible esque se aburrieron y no lo leyeron pero me gusta este poema, y lo quise escribir, ya que lo de apodos si me aburrio un poco.
Mañana es viernes!!

1 comentario:

Laulena dijo...

Bueno, creo que se acabo el espacio porke los espacios que puse me los quitaron al poner la imagen, la cual la saque de internet, una pag de Artes visuales, y claro se llama Delirio.